Latest Entries »

En estos días el mundillo de los profesores de español como lengua materna, segunda y extranjera se jacta de la posición cada vez más importante de nuestra lengua en el mundo, de acuerdo al informe publicado por el reputado Instituto Cervantes. Y no es para menos, teniendo en cuenta el impacto sociocultural así como los retos y oportunidades económicas que esto implica en nuestros países. Colombia, por ejemplo, le apuesta a atraer estudiantes extranjeros para que aprendan el español en su territorio. El Gobierno Nacional tiene incluso una página web en inglés con información sobre las instituciones y ciudades donde esto es posible.

Muy frecuentemente cuando se hacen estadísticas sobre los idiomas más hablados o estudiados en el mundo, se suele caer en una especie de guerra entre los idiomas. Creo que ya tenemos suficientes conflictos para ponernos a pelear con los anglófilos o los francófilos. En lo personal considero que todas las lenguas son iguales en dignidad. Además, si en la actualidad muchas personas estudian diferentes carreras, ¿por qué no podemos aprender diferentes lenguas?

Aunque la importancia capital del inglés y su utilización como lingua franca es producto de diversas coyunturas políticas y económicas, es preciso agregar que se trata de una lengua con una gramática simplificada que facilita el aprendizaje. Su posicionamiento como lengua internacional desde hace un buen tiempo no debe ser visto como una amenaza para los pueblos del mismo modo que la idea del español como lengua internacional, rival del inglés, no debe obsesionarnos. Así evitaremos triunfalismos o frustraciones innecesarias.

Ahora bien, la importancia del español debe traducirse también en una mayor presencia en la web. Aunque el número reducido de artículos de Wikipedia en español en comparación con otras lenguas es un ejemplo que no le gusta a muchas personas, considero que vale la pena traerlo a colación. En más de una ocasión, he debido recurrir a la versión en francés o inglés (la más completa) para obtener información. Lo curioso de esto es que ni siquiera me estoy refiriendo a artículos de especialidad.

Me niego a pensar que la relación de los hispanoparlantes con Wikipedia sea más bien egoísta. ¿O es que nuestra utilización se reduce a leer lo que está hecho, eventualmente criticar destructivamente lo que otros hacen pero jamás contribuir con un artículo?

El porte de un uniforme

Los miembros de la fuerza pública, los bomberos, entre otros, portan todos y todas la misma indumentaria. Esta situación concierne también los jóvenes en el medio escolar en ciertos países. Hoy, los invito a discutir un poco los pro y los contra de vestirse de la misma manera que sus compañeros.

En Francia, hace varias décadas que la uniformización de los alumnos de colegio y liceo no es moneda corriente. En cambio, existe (en el marco del Contra-Mayo 68, como algunos simpatizantes de la derecha llaman la coyuntura actual) la discusión sobre el posible regreso de esta medida en los establecimientos escolares.

La gente que está de acuerdo habla de la vulgaridad y el no respeto y/o conocimiento de los códigos vestimentarios por parte de los alumnos que vienen de familias desfavorecidas. Para ellos, el porte de un uniforme ayudaría a estos jóvenes a concocer una alternativa a la apariencia de facha dada por la ropa deportiva de baja calidad y una gorra.

El otro argumento se centra en la preocupación de la igualdad. Dos alumnos diferentes podrían ser mirados de manera más neutra por los profesores ya que vestirse de manera particular (o extravagante, si lo prefieren) tendría una incidencia negativa en las impresiones y actitudes de los profesores y el personal administrativo (mobilización de prejuicios de toda clase).

El tercer argumento tiene que ver con cuestiones de practicidad. La gente preferiría vestirse de la misma manera todos los días con el fin de dejar su ropa (y la tarea de la escogencia) para el fin de semana y/o la vida social. Este argumento es particularmente observado en Colombia, donde agregamos la necesidad de no dañar nuestra ropa bonita. Es así que incluso en la universidad, comenzamos a ver jóvenes adultos ponerse de acuerdo para tener un uniforme.

Yo siempre he estado contra el porte una vestimenta única. Como alumno le tenía pavor a esta práctica que rápidamente asocié a una intención de uniformización de mentalidades. Con los años, reforcé mi posición cuando miraba la gente (y yo me incluyo) vestirse de cualquier manera al comienzo de mis estudios en la universidad. En mi opinión, el porte de un uniforme en el colegio y el liceo hacía imposible el manejo de los códigos vestimentarios en la universidad, lo que iba en contra de las exigencias de la sociedad hacia los jóvenes adultos.

Es probable que no haya debido mezclar las prácticas en Francia y en Colombia en este texto: al final de cuentas, se trata de sociedades que no comparten necesariamente la misma historia, ni las mismas preocupaciones ni las mismas frustraciones. Un ejemplo podría de ser justamente la etiqueta que cobija lo que llamamos “los jóvenes”, “los adultos” o “los jóvenes adultos” así como la mirada y las exigencias de estas dos sociedades. No obstante, compartimos las mismas discusiones y es en esto que me he basado en esta ocasión.

Post original en francés publicado el 25 de agosto de 2013

De repente tengo ganas de observar un poco la utilización que mis contactos hacen de la red social, en particular en lo que concierne a la actualización del estado. Mis 194 contactos pueden ser clasificados siguiendo una multitud de categorías. En esta ocasión les propongo una especie de top ten para agruparlos (los últimos son verdaderamente insoportables)

Estoy seguro de que mis lectores identificarán los mismos personajes y pensarán con gusto en nuevas categorías.

10. Aquellos que denuncian las injusticias y militan por los derechos humanos (o de los animales). Por lo menos es algo útil.

9. Aquellos que comparten todos los mensajes filosóficos posibles. Siempre me digo que el mundo sería mejor si ellos los pusieran en práctica.

8. Aquellos que “contaminan” tu muro ya que no “comparten” sino que “envían” un poco todo lo que describo en los puntos siguientes. No me gusta la contaminación pero intento ser tolerante 😉

7. Aquellos que no publican nunca nada pero que están al tanto de todo lo que los demás hacen. Me incomodan ya que no comprendo para qué sirve Facebook si ellos pueden informarse sobre tu vida sin que tú puedas hacer lo mismo con ellos.

6. Aquellos a los que les gustan todas las publicaciones de algunos de sus contactos. Sin comentarios.

5. Aquellos que adoran o detestan un personaje en particular. El show-business y la política han causado estragos en algunos de mis contactos.

4. Aquellos que actualizan la foto de perfil varias veces en un mismo día. Se trata de personajes a los que “les gusta” su propia foto con el fin de hacer un poco de publicidad sobre la publicación y que se muerden las uñas antes de que a otra persona le guste o comente. Más que patético.

3. Aquellos que publican todo lo que tiene que ver con el amor (y el desamor). La poesía es algo bonito; las frases que comienzan por “los hombres…” o “las mujeres…”, no realmente.

2. Aquellos que tienen una pasión (u obsesión) y todo lo que publican lo demuestra. Su pasión puede facilmente convertirse en una fobia para mi.

1. Aquellos que publican absolutamente todo lo que les viene a la cabeza y todo lo que hacen cada 60 minutos. Es la razón principal por la que su querido bloguero los suprime de sus contactos.

Post original en francés publicado el 14 de septiembre de 2013

“Aimer plusieurs ou n’aimer personne serait la même chose en fin de comptes: tout sauf du véritable amour”. Il s’agit d’une phrase qui présuppose l’existence d’un amour unique et idyllique, qui est à son tour, parfaitement prôné par l’iconographie de la société occidentale.

Si on accepte l’axiome, la catégorie cœur d’artichaut ainsi que la catégorie handicapé des sentiments regroupent des personnages méchants qu’il vaut mieux éviter. J’essaierai d’expliciter quelques élucubrations à partir de votre cas particulier, que je crois bien connaître.

Le cœur d’artichaut peut être vu comme quelqu’un d’immature qui ne tombe pas amoureux mais qui s’amourache, c’est à dire, sa vie sentimentale est aussi changeante que la météo. C’est quelqu’un qui “arrête d’aimer” et de cette manière brise beaucoup de cœurs. Ceci sans même le réaliser. Il y a quelque chose qui me questionne: rencontrer quelqu’un d’autre ou se sentir bien avec elle ou lui n’implique pas forcément ne plus aimer la première personne. Ce n’est pas votre cas au moins.

Le handicapé des sentiments correspond à celui qui pour une raison ou une autre ne connaît pas l’amour et ne comprend pas bien ses émotions. En théorie, il s’agit d’un individu tourné surtout vers les objets matériels et la réussite professionnelle de sorte de que des éléments non palpables tels que l’amour ou l’amitié deviendraient secondaires. Il n’aime pas, non pas parce qu’il préfère haïr mais parce qu’il n’est pas familiarisé avec l’amour. Il est possible que ce soit quelqu’un d’extrêmement maladroit dans ses rapports interpersonnels et qui blesse les autres avec un geste déplacé. Je crois qu’il souffre plus qu’il paraît.

Ces deux profils peuvent définir beaucoup de gens. Je vous connais et je sais parfaitement qu’il vous est difficile de vous situer. Après en avoir discuté et de me demander l’utilité de se positionner quelque part, je réalise que votre meilleur choix est de créer une nouvelle catégorie où l’amour soit plus libre, où vous réfléchissiez moins et vous ressentiez plus de choses.

Post original en espagnol publié le 30 septembre 2013

Facebook

J’ai envie de quitter Facebook mais j’ai du mal car je reconnais son utilité pour être plus ou moins en contact avec les personnes que tu aimes ou qui t’intéressent. Ceci est particulièrement vrai quand tu habites loin de ton pays de naissance. Je pense aussi que c’est une bonne manière de rester informé de l’actualité et de devenir un citoyen actif.

S’il y a quelques années j’ai fait fermer mon compte principalement parce que j’avais peur des politiques de Facebook (de même que de Google) sur la vie privée des personnes et le droit sur les photographies et fichiers partagés, ce qui me motive en cette occasion est de faire un exercice sur les relations amicales.

Certains de mes contacts sont des spécialistes au moment de “liker” et de commenter des publications, ce qui me fait penser qu’il se connectent avec fréquence. Beaucoup d’entre eux, ce sont des personnes que j’apprécie et que j’aimerais voir de temps en temps. Sans vouloir rentrer dans leur intimité, je pense parfois que s’ils consacraient moins de temps à Facebook, ils auraient peut-être plus de temps pour me voir et voir d’autres amis.

Je suis convaincu que les réseaux sociaux ainsi qu’Internet en général peuvent être utilisés à des fins positives. J’aime l’idée d’Internet comme véhicule de démocratisation. Et si Facebook est conçu pour “être en contact avec les gens que vous aimez le plus”, je l’interprète comme un pont qui privilégie le contact humain face à face.

L’exercice que je propose consiste à désactiver mon compte de Facebook pour une durée indéterminée. Mais avant de le faire, il est important de communiquer la décision à mes contacts en faisant connaître les autres moyens dont on dispose pour ne pas couper l’interaction. Ceci me permet de “mesurer la température” à mes relations. En autres mots, est-ce que mon départ les affecte ou pas? Si la réponse est affirmative, quelle est la raison? S’agit-t-il de gens de valeur dans ma vie? Ce sont juste quelques questions qui apparaissent et qui doivent m’amener à réfléchir.

La deuxième partie de l’exercice concerne la liste de contacts. Jusqu’à aujourd’hui, ce sont 246. Je crois qu’avec cette quantité d’amis, j’ai le droit à un fil d’actualités suffisamment dense et varié. Mais qui sont tous ces gens? En principe je les connais tous personnellement (si ce n’était pas le cas, je ne les aurais pas acceptés comme amis) et je les trouve sympathiques. Mais qui sont-ils? Facebook offre la possibilité de les classer avec un système de listes. J’essaierai de le faire à l’aide d’une simple feuille de calcul.

Comme j’aime les statistiques, je dispose maintenant de beaucoup de données que je pourrai utiliser pour faire des inférences, corrélations et encore d’autres choses. Cependant, l’essentiel est de vérifier que les contacts correspondent aux critères établis précédemment (s’il n’y en avait pas, il faut les établir), être conscient de l’intensité du lien avec chacun d’eux; et agir en conséquence.

J’ai envie de quitter Facebook mais je ne peux pas encore le faire, je dois faire de la publicité à ce que je viens d’écrire.

Post original en espagnol publié le 26 février 2015

Facebook

Tengo ganas de irme de Facebook pero me cuesta trabajo porque reconozco su utilidad para estar más o menos en contacto con personas que quieres o te interesan. Esto es particularmente cierto cuando vives lejos de tu tierra natal. También pienso que es una buena manera de mantenerse informado de la actualidad y ser un ciudadano activo.

Si hace unos años cerré mi cuenta principalmente porque tenía miedo de las clásulas de Facebook (así como de Google) sobre la privacidad de las personas y la propiedad sobre las fotografías u archivos compartidos, lo que me motiva en esta ocasión es hacer un ejercicio sobre las relaciones amistosas.

Algunos de mis contactos son especialistas en colocar “Like” y comentar publicaciones, lo que me hace pensar que se conectan con cierta frecuencia. Muchos de ellos son personas que aprecio y que me gustaría ver de vez en cuando. Sin querer inmiscuirme en su intimidad, a veces pienso que si pasaran menos tiempo en Facebook quizás podrían tener más tiempo para verme y ver otros amigos.

Tengo la convicción de que las redes sociales así como Internet en general pueden ser utilizados para fines positivos. Me gusta la idea del Internet como vehículo democratizador. Y si Facebook está concebido para “estar en contacto con las personas que más quieres”, yo lo interpreto como un puente que privilegia el contacto humano cara a cara.

El ejercicio que me propongo consiste en desactivar la cuenta de Facebook durante un tiempo indefinido. Pero antes de hacerlo es importante comunicar la decisión a mis contactos indicando medios alternativos para no cortar la interacción. Esto me permite medirle la temperatura a las relaciones. En otras palabras, ¿mi partida los afecta o no? Si la respuesta es afirmativa, ¿por qué ha de afectarlos? ¿Es Facebook la única manera de estar en contacto con ellos? ¿Se trata de personas valiosas en tu vida? Estos son apenas algunos interrogantes que aparecen y que deben llevarme a reflexionar.

La segunda parte del ejercicio tiene que ver con la lista de contactos. Hasta el día de hoy, son 246. Creo que con esta cantidad de amigos tengo derecho a una sección de noticias lo suficientemente nutrida y variada. Sin embargo, ¿quiénes son todas estas personas? En principio los conozco a todos personalmente (si no, no los habría aceptado como amigos) y me caen bien. Pero ¿quiénes son? Facebook ofrece la posibilidad de clasificarlos con un sistema de listas. Intentaré hacerlo en una simple hoja de cálculo.

Como me gustan las estadísticas, ahora tengo muchos datos que puedo utilizar para hacer inferencias, correlaciones y otras cosas más. Sin embargo, lo primordial es comprobar que los contactos corresponden a los criterios que me había propuesto (si no había criterios, hay que establecerlos), tener clara la intensidad del vínculo con cada uno de ellos; y actuar en consonancia.

Tengo ganas de irme de Facebook pero aún no puedo, he de hacerle publicidad a lo que acabo de escribir.

Amar a varios o no amar a nadie

“Amar a varios o no amar a nadie viene a ser lo mismo al final: cualquier cosa menos amor verdadero”. Se trata de una frase que presupone la existencia de un amor único e idílico, que es a su vez, perfectamente pregonado por la iconografía de la sociedad occidental.

Si aceptamos el axioma, tanto la categoría “cœur d’artichaut” (enamoradizo o literalmente “corazón de alcachofa”) como la categoría “handicapé des sentiments” (literalmente “discapacitado de los sentimientos”) agrupan personajes malvados que hay que evitar. Intentaré exponer algunas elucubraciones a partir de tu caso particular, que creo conocer bien.

El enamoradizo puede ser visto como alguien inmaduro que no se enamora sino que se “encapricha”, es decir, que su vida sentimental es tan cambiante como el clima. Es alguien que “deja” de amar” y de esta manera rompe muchos corazones.  Esto lo hace apenas advirtiéndolo. Hay algo que me cuestiona: el conocer a alguien más y sentirse bien con él o ella no implica necesariamente dejar de amar a la primera persona. Al menos no es tu caso.

El “handicapé des sentiments” corresponde a aquél que por alguna razón no conoce el amor y que no comprende bien sus emociones. En teoría, se trata de un individuo centrado en cosas materiales y en el éxito profesional, por lo que elementos no tangibles como el amor o la amistad pasan a un segundo plano para él. No ama, no porque prefiere odiar sino porque no está familiarizado con el amor. Es posible que sea una persona extremadamente torpe en sus relaciones interpersonales y que hiera a los demás por un gesto mal ubicado. Creo que sufre más de lo que parece.

Estos dos perfiles pueden definir a muchas personas. Te conozco y sé que no sabes realmente donde ubicarte. Después de conversar contigo y de preguntarme la utilidad de ubicarse en algún lugar, me doy cuenta de que tu mejor opción es crear una nueva categoría en la que el amor sea algo más libre, en el que pienses menos y sientas más.

Que publie-t-on sur Facebook?

Tout d’un coup, j’ai envie d’observer un peu l’utilisation que mes contacts font du réseau social, notamment en ce qui concerne l’actualisation du status. Mes 194 contacts peuvent être classés d’après une multitude de catégories. Dans cette occasion, je vous propose une espèce de top ten pour les regrouper (les derniers étant vraiment insupportables).

Je suis sûr que mes lecteurs identifieront les mêmes personnages et envisageront volontiers de nouvelles catégories.

10. Ceux qui dénoncent les injustices et militent pour les droits de l’homme (ou des animaux). Au moins, c’est quelque chose d’utile.

9. Ceux qui partagent tous les messages philosophiques possibles. Je me dis à chaque fois que le monde serait meilleur s’ils les mettaient en pratique.

8. Ceux qui “polluent” ton mur car ils ne “partagent” mais “envoient” un peu tout ce que je décris dans les points qui suivent. J’aime pas la pollution mais j’essaie d’être tolérant 😉

7. Ceux qui ne publient jamais rien mais qui sont au courant de tout ce que les autres font. Ils m’embêtent car je ne comprends pas à quoi ça sert Facebook s’ils peuvent s’informer de ta vie sans que tu puisses faire pareil avec eux.

6. Ceux qui aiment toutes les publications de certains de ses contacts. Sans commentaires.

5. Ceux qui adorent ou détestent un personnage en particulier. Le show-biz et la politique ont fait des dégâts sur certains de mes contacts.

4. Ceux qui mettent à jour la photo de profil plusieurs fois dans une même journée. Il s’agit des personnages qui “aiment” leur propre photo afin de faire un peu de publicité sur la publication et qui se mordent les ongles avant que quelqu’un l’aime et commente à son tour. Plus que pathétique.

3. Ceux qui publient tout ce qui a à voir avec l’amour (et le désamour). La poésie, c’est beau; les phrases commençant par “les hommes…” ou “les femmes…”, pas tellement.

2. Ceux qui ont une passion (ou obsession) et tout ce qu’ils publient le démontre. Leur passion peut facilement devenir une phobie pour moi.

1. Ceux qui publient absolument tout ce qui vient dans leur tête et tout ce qu’ils font toutes les 60 minutes. C’est la raison principale pour que votre cher blogueur vous supprime de ses contacts.

La ortografía

En el contexto educativo es cada vez más claro que existe un problema con la ortografía. Bueno, también con la lecto-escritura o las operaciones básicas de cálculo. Sin embargo, me quiero concentrar en el tema de la escritura correcta. Cuando a las decenas de errores que uno encuentra en las calles (hace dos días encontré escrita la palabra “degadas” en lugar de “dejadas”, caso en el que ni siquiera existe homofonía) se le suman los de estudiantes universitarios, es necesario reflexionar un poco.                

Después de adelantar estudios de lingüística y de analizar varias posturas al respecto, no sé qué me afecta más: si las faltas ortográficas en sí o la despreocupación al respecto. Quizás aceptaría una especie de excusa ideológica en la que la definición de “escritura correcta” respondería a privilegios de clase o de raza. Lo que sin duda no logro entender es la facilidad con la que una persona hace un aviso que será visto por muchas personas sin estar seguro de la ortografía de las palabras utilizadas. Es probable que esta persona en realidad esté segura de saber escribir, lo que hace impensable una simple consulta a un amigo.

En el caso universitario, la escritura correcta (nos guste o no) es clave en la redacción de trabajos. La academia exige un buen uso del lenguaje, que va por supuesto más allá de la ortografía. No obstante, no es a los veinte años que se aprenderá a distinguir “el” de “él”. Es aquí donde se pretende comenzar a investigar, para lo que se necesita leer y escribir (en el sentido más profundo de los términos). A la ortografía, hay que agregar una sintaxis clara, la escogencia de las palabras apropiadas e incluso el dominio de los diferentes géneros textuales.

Mi mensaje el día de hoy es que hacer parte de una cultura tradicionalmente oral no constituye una razón suficiente para descuidar la escritura. No olvidemos que las palabras se las lleva el viento (a pesar de las grabaciones modernas) mientras que la letra impresa perdura. Tratemos entonces de dejar un bello legado a las generaciones venideras.

PD: La lengua española tiene un gran acercamiento entre la lengua hablada (fonética) y la escrita (ortografía). Esto nos facilita la tarea. Aprovechémoslo!

 

 

 

 

Le port d’un uniforme

Les membres des forces de l’ordre, les pompiers, entre autres, portent tous et toutes le même habillement. Cette situation touche aussi les jeunes en milieu scolaire dans certains pays. Aujourd’hui, je vous invite à discuter un peu les pour et les contre de s’habiller de la même façon que ses camarades.

En France, ça fait plusieurs décennies que l’uniformisation des élèves de collège et lycée n’est plus monnaie courante. Par contre, il existe (dans le cadre du Contre-Mai 68, comme certains sympathisants de la droite appellent la conjoncture actuelle) la discussion sur le possible retour de cette mesure dans les établissements scolaires.

Les gens qui sont pour parlent de la vulgarité et le non-respect et/ou connaissances des codes vestimentaires de la part des élèves issus des familles pauvres. Pour eux, le port d’un uniforme aiderait ces jeunes à connaître une alternative à l’apparence de dégaine apportée par des vêtements sportifs de basse gamme et une casquette.

L’autre argument se centre sur le souci d’égalité. Deux élèves différents pourraient être regardés de façon plus neutre par les enseignants car s’habiller de façon particulière (ou extravagante, si vous préférez) aurait une incidence négative sur les impressions et attitudes des enseignants et du personnel administratif car ceci mobiliserait des préjugés de toute sorte.

Le troisième argument a à voir avec des questions de praticité. Les gens préféreraient s’habiller de la même manière tous les jours afin de laisser leurs vêtements (et le choix qui va avec) pour le week-end et/ou la vie sociale. Cet argument est particulièrement observé en Colombie, où l’on y ajoute le besoin de ne pas user nos habits mignons. C’est ainsi que même à l’université, on commence à voir des jeunes adultes se mettre d’accord pour avoir un uniforme.

Moi, j’ai toujours été contre le port d’un vêtement unique. En tant qu’élève, j’avais horreur de cette pratique que j’ai vite associé à une intention d’uniformisation des mentalités. Avec les années, je m’y suis affirmé quand je regardais les gens (moi inclus) s’habiller n’importe comment au début de la fac. A mon avis, le port d’un uniforme au collège et au lycée rendait impossible la maîtrise des codes vestimentaires à l’entrée de l’université, ce qui allait à l’encontre de exigences de la société vis-à-vis des jeunes adultes.

Il se peut que je n’aie pas dû mélanger les pratiques en France et en Colombie lors de ce texte: en fin de compte, il s’agit de sociétés qui ne partagent pas forcément la même histoire, ni les mêmes soucis ni les mêmes frustrations. Un exemple pourrait être justement la fourchette qui abrite ce qu’on appelle “les jeunes”, “les adultes” ou encore les “jeunes adultes” ainsi que le regard et les exigences portés par ces deux sociétés. Néanmoins, nous partageons les mêmes discussions et c’est là-dessus que je me suis basé en cette occasion.